¿A qué nos referimos cuando hablamos de conducción Eco o conducción ecológica?

Vives en un mundo donde la inmediatez, las prisas y la falta de tiempo influyen directamente en la forma en la que conduces. Siempre deprisa, sin tener en cuenta el combustible que consume tu vehículo. Debes saber que está demostrado que un alto porcentaje de conductores derrochan más de un 40 % de combustible, lo que repercute directamente en cuantiosos gastos energéticos. ¿Eres uno de ellos?

En plena crisis por el cambio climático y por el cuidado del medio ambiente, nos encontramos en un momento clave para cuidar nuestro planeta y reducir el consumo global de carburantes.

En este sentido, el sector automovilístico lleva décadas innovando y perfeccionando sistemas que ayuden a que tu coche emita cada vez menos emisiones gaseosas a la atmósfera. La tecnología ha conseguido mejoras importantes para que los motores contaminen menos y las propias ciudades han adoptado medidas de control, restringiendo o limitando el acceso a los núcleos más poblados.

Pero todas estas medidas no son suficientes si no cambiamos de actitud. Y especialmente, de forma de conducir.

La conducción ECO es una nueva manera de conducir, que está enfocada a conseguir un modo más económico y seguro de ponernos al volante. El motor del auto actual y su tecnología en nada se parecen a los de hace 20 años, y las posibilidades que nos brinda la conducción ecológica aportan nuevos hábitos y reglas a la forma de conducir.

Beneficios

Entre los beneficios de la conducción ECO están el ahorro del 15 % del combustible y la reducción global de la polución ambiental. Asimismo, puedes reducir otro 15 % en la emisión de CO2 a la atmósfera. Y no solo hablamos de la contaminación que todos conocemos, sino también de la acústica, que está muy presente y también conseguimos que se reduzca sustancialmente.

Sobra decirte que el riesgo de accidentes también decrece, al igual que el estrés al volante. Todo esto repercute de forma directa en tu bolsillo.

Claves

Algunas de las claves de la conducción ecológica son, por ejemplo, que enciendas el motor sin que pises el acelerador. En los coches de gasolina, comenzar la marcha nada más arrancar y en los diésel, esperar un poco antes de ponerte en camino. Además, debes utilizar la primera marcha al inicio y meter segunda transcurridos unos segundos.

Asimismo, en los coches de gasolina debes acelerar y cambiar de marcha entre las 2000 y 2500 rpm., mientras que en los motores diésel el intervalo está entre las 1500 y 2000. Es conveniente que utilices la relación de marchas más largas y revoluciones bajas, al igual que usar la cuarta y quinta marcha cuando circules por la ciudad.

Por último, es importante que mantengas una velocidad uniforme, desacelerar de manera suave, apagar el motor en paradas prolongadas y guardar siempre una adecuada distancia de seguridad.En definitiva, debes cambiar el chip a la hora de ponerte al volante y, aplicando una conducción ecológica, redundarás en una mejor seguridad vial y beneficiarás al medio ambiente. ¿Te apuntas al cambio?